La red social Google +, por ahora en versión beta, arrancó con un éxito sorprendente y con muy buenos comentarios de parte de usuarios y críticos. De movida, entre sus interesantes ventajas, ofreció a sus novísimos usuarios una herramienta para que se hagan con el control de sus contactos en Facebook, migrándolos, y ya con ellos puedan o no colocarlos también en la red del gigante de Mountain View. Facebook, creyendo que sus arbitrarias condiciones de servicio son algo así como el libro sagrado, bloqueó la iniciativa para todos sus usuarios. Esta actitud puesta en perspectiva en el marco del futuro de la internet 2.0 no es más que un berrinche al estilo de “tus contactos no son tuyos, son míos y sólo míos”. Lo que se dice una verdadera “pavada” no importa el idioma y el lugar donde te encuentres.
Ni lerda ni perezosa, en pocos días la demanda trajo de la mano de los desarrolladores de Crossrider dos extensiones que se pueden bajar en segundos desde tu navegador sin más, denominadas Google + Facebook y Google + Tweet que permiten actualizar tu estado y gestionar en esas redes sociales desde Google+ y que en poco tiempo incorporarán funciones como la de publicar en el muro. Como cualquiera con dos dedos de frente lo hubiera previsto, arrancaron con un éxito tremendo. Y claro, si lo piensan, su techo no es otro que los usuarios que tengan Facebook y Twitter.
Y es que allí está el futuro, no importa lo que hagan o digan los dueños de las redes sociales que hoy existen y las que vengan. Las plataformas que han evolucionado hasta liderar por el momento los mercados de las redes sociales, lo han sido porque supieron ofrecer respuestas a una necesidad vital de la gente: charlar, encontrarse, intercambiar y divertirse con ello. En fin lo mismo que venimos haciendo desde que comenzamos a caminar en el planeta.
Cuando el teléfono comenzó su historia, cada compañía en su ámbito geográfico creó su propia infraestructura y tendió su cableado. Cuando el número de usuarios creció exponencialmente y las redes de telefonía locales se extendieron hasta tocarse, se hizo evidente que la gente quería hablar con quien le interesase desde su único teléfono y no tener un sinnúmero de aparatos, tantos como empresas prestatarias en el mundo. Las compañías y las autoridades reguladoras llevaron a la única solución posible: la compatibilidad e interconexión de sistemas, cableados y empresas prestadoras.
Hoy se repite la historia, y es evidente que para toda la gente, más allá de la plataforma que por el momento use – sea ésta mejor, peor, más o menos amigable – le resulta absurdo e incómodo que para “conversar” con otros, deba tener fatalmente la misma herramienta que ellos. Que en vez de la regla de oro de la diversidad deba tragar uniformidad y de ello verse obligado a usar tantas plataformas de redes sociales como variedad de amigos e intereses tenga. Algo que resulta contrario a toda lógica y que cada uno de nosotros y el mercado terminará rechazando, optando por aquella solución o plataforma que nos resuelva este intríngulis.
La red es el medio de información e intercambio más dinámico y revolucionario de la historia de las comunicaciones. Es completamente irracional que el dueño de una red social cualquiera, trate de impedir la libre circulación de datos, contactos y conversaciones de plataforma en plataforma si esa es la voluntad de sus usuarios. Si lo intentan fracasarán, pues el propio mercado demandante de una solución hará que una o más empresas o emprendedores creen los medios para hacerlo. Si en cambio su candado resultara tan seguro que no puede ser salvado con alguna herramienta de software, habrán sellado su desgracia, pues a la primera plataforma funcional, abierta e “interconectable” que aparezca, la migración de usuarios se producirá en cascada.
Cualquiera que piense hoy, no importa cuántos usuarios tenga, que es el dueño del pastel y el único que puede soplar las velitas, se ha olvidado de una de las reglas de oro de internet: el único dueño de la red es la audiencia, esto es todos y cada uno de nosotros. “Si te opones a ello, estás antes o después fuera del juego”.
Muy atinada vuestras reflexiones. Apelan al sentido común y como tales es probable que den en el clavo sobre el devenir de los servicios de redes sociales y sus condiciones. Ya hoy los usuarios por invitación de Google+ han superado los 10 millones, y se nota con sólo comenzar a operar en ella el potencial que tiene la herramienta para sus usuarios, pues no es cuestión de la plataforma solamente – que irá mejorando a medida que en esta fase de experimentación masiva se salven errores y se incorporen aciertos- sino sobretodo la interoperabilidad con otros productos y servicios ya existentes de Google, como ejemplo la perfecta integración de vídeo YouTube, compartir fotos a tiempo real a través Google Photos, la biblioteca de música streaming a través de Google Music, la posibilidad de compartir documentos y hacer conexiones múltiples a través de Google Talk. Seguramente, más características se unirán a la fiesta en marcha en las próximas semanas mientras el producto evoluciona de la mano de los infinitos y a veces pocos conocidos productos disponibles en el ecosistema de Google y que seguramente estarán integrados a Google +.
Vamos que “la red es lo que hacemos de ella y en ella todos los días”.
Afectuosamente,
Pierre.